domingo, 25 de mayo de 2008

¡Adios Pampino!

¡ADIOS PAMPINO!
El Mercurio de Antofagasta
20 de Abril de 2008


Desde esta columna rindo honores a los supermercados Korlaet quienes brindaron una larga lucha por sobreponerse a las enajenantes fuerzas de la concentración de la oferta.

Los hechos que subyacen a lo anterior no hacen sino hacer sonar las alarmas de los peligros que para la sociedad local encierran estas impersonales fuerzas del mercado. Cierto es que en ello se refleja la búsqueda de menores costos por parte de la unidad productiva para sobrevivir frente a la competencia. Si el resultado final fuera menores costos, sin sacrificio de los trabajadores para traspasarlo en menores precios al consumidor, seria bueno y aceptable. Sin embargo nada de ello está garantizado. La concentración de la oferta aumenta los riesgos de la explotación monopólica y disminuye la capacidad negociadora del trabajo. He ahí el peligro y la necesidad de reaccionar.

En diversas formas siempre he expresado que para que como comunidad podamos hacer frente a estas amenazas es imprescindible aumentar significativamente nuestros niveles de organización y capacitación, diciendo por ejemplo “entre todos, sí se puede” o bien “desde abajo hacia arriba”, pues solo un pueblo con alto nivel cultural podrá hacer frente a estos peligros y lograr que el resultado final vaya en su propio beneficio. A ello deben estar orientados nuestros esfuerzos, y desde la perspectiva de la administración comunal cumplir con nuestra obligación de liderar el desarrollo comunitario que no es otra cosa que privilegiar en nuestra asignación de recursos el desarrollo de las personas y su cultura como así sus niveles de asociatividad para enfrentar y contrarrestar la concentración de la oferta que se manifiesta no solo en el campo económico, sino también muchas veces en el campo político.

Implícito en esto está la importancia del reforzamiento de la identidad, pues sin identidad no hay autoestima, sin autoestima no hay emprendimiento, sin emprendimiento no hay libertad terminando siendo esclavos de las enajenantes fuerzas del mercado.

¿Es esto una rebelión o negación ante el mercado? No. En cambio es una verdadera alerta de “tsunami”. Hay fuerzas o tendencias que no las podemos parar, como la ley de la gravedad. Podemos si prevenir y reaccionar y mejor lo haremos en la medida que conozcamos las características de cada fenómeno para que en lo social logremos lo que en la aeronáutica se logro hace casi un siglo: administrar la ley de la gravedad. Nos toca administrar las leyes del mercado en beneficio de la comunidad. Para ello hay que prepararse. Ojala que este adiós del pampino sea su contribución a nuestra emancipación.

Marcos Simunovic P.
Ingeniero Comercial

Abril 2008

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