SOY CONCERTACION
El Mercurio de Antofagasta
1 de Junio 2008
¿Me identifico con las cúpulas partidarias de los partidos de la concertación? No. ¿Considero la existencia de los partidos como un “mal” necesario? Sí. ¿Me identifico con el movimiento social, con la gente que aprendiendo las lecciones de la historia decidió en los ochenta unirse para arrebatarle el poder político a las oligarquías económicas y las fuerzas armadas para recuperar y desarrollar la democracia? Si.
Eso ha sido y seguirá siendo mi forma de pensar y actuar en política
¿Hay contradicción al señalar que no me identifico con las cúpulas? No, la esencia de mis convicciones se entrelaza con la necesidad de continuar con profundos cambios en la forma de administrar nuestros asuntos públicos; por el contrario las cúpulas están por lo general orientadas a mantenerse en el poder más que a impulsar los cambios que nuestra región y ciudad requieren. La esencia de la concertación es la expresión de la necesidad de un cambio y no de la reproducción del poder.
Lo anterior sin perjuicio de reconocer los aportes que las cúpulas han realizado al avance de la democratización del país o de la irrenunciable necesidad de la existencia de los partidos como referentes de proyectos políticos alternativos. Pero hoy la Concertación debe sobreponerse a los frenos y recomenzar desde más abajo, con otros liderazgos, en especial con aquellos que siempre se han negado a ser representantes del poder central y privilegiado representar directamente a la gente, a esa misma gente que fue y que es hoy la fuerza social de la concertación.
Es la gente la que percibe que en otras regiones del país se avanza mas rápido; que la inversión pública es mayor; que los jóvenes reciben mejor educación; que las expectativas de vida en otras regiones son mayores; que somos victimas de un concepto errado de país unitario al impedirnos tener flujos de comercio con las zonas del centro oeste sudamericano por normativas propias de zonas desérticas en lugar de aquellas aplicables a regiones agrícolas o que no nos discriminan positivamente al distribuir los recursos del royalty minero. Eso es lo hay que cambiar y para lograrlo hay que hacerlo desde adentro, con las mismas fuerzas sociales que encarnaron la necesidad del cambio y no con aquellos que quieren reproducirse en el poder.
La recuperación y profundización de la democracia, nuestro proyecto madre, sólo se logrará con un compromiso irrestricto de los municipios con la implementación de políticas abiertas de participación y educación cívica, acompañadas de un liderazgo fundado en el conocimiento y la organización.
Es esa consecuencia la que nos habrá de dar la fuerza para cumplir con los sueños de progreso y bienestar de la gente, la ciudad y el país. Es esa consecuencia la que me permite decir “soy concertación” y no arranco.
Marcos Simunovic P.
Junio 2008
domingo, 1 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario