Educación popular
El Mercurio de Antofagasta
15 de Junio 2008
El Desarrollo Comunitario es una de las tareas privativas de los municipios, es decir, es solo responsabilidad del municipio que ello ocurra.
Si entendemos por desarrollo comunitario los avances en las formas de relacionarnos y de resolver los problemas comunes, entonces la tarea que tenemos por delante es tremendamente grande e importante. Para realizarla bien, a mi entender, el municipio debe jugar un rol fundamental en lo que llamo educación popular o educación cívica. En función de ello me permitiré hacer un largo listado, no excluyente ni taxativo, de las actividades y conductas que el municipio debiera propiciar, las cuales no son otras que aquellas que nos permitirán ir resolviendo los problemas comunes.
Pues bien, por medio de las organizaciones territoriales y funcionales se debiera lograr que todo niño y adulto sepa que un papel o desecho se bota en el basurero, que los vecinos hagan respetar los contratos de recolección de basura, que cada dueño de un perro lo cuide y evite que ande por la calle insegurizando o molestando a otras personas, que los vecinos organizados hagan respetar sus derechos en las Isapres y AFP, que los vecinos encuentren la asesoría legal adecuada, que los vecinos hagan practicar deporte y desarrollar la cultura a sus hijos, que los vecinos hagan tomar conciencia que una alimentación sana alarga la vida, que los vecinos velen por la calidad y acceso a los consultorios y hospitales, que los vecinos aprendan a realizar la defensa de sus derechos como consumidores ante las grandes distribuidoras comerciales y bancos, que los vecinos tengan la convicción y conciencia que con la adecuada preparación y trabajo arduo es posible lograr casi todos los objetivos, que los vecinos como trabajadores de grandes empresas se organicen y preparen adecuadamente para aportar y participar en los esfuerzos y beneficios de su empresa, que los vecinos presenten buenos proyectos de desarrollo comunitario a los fondos públicos y privados concursables, que cada habitante sepa cuanto está el Estado y el Municipio gastando o invirtiendo en cada barrio de la ciudad, que cada habitante tenga exacta conciencia de cuanto es lo que como región aportamos al erario nacional y cuanto recibimos de vuelta y por qué.
A su vez en relación a las instituciones municipales se habrá de lograr que el funcionario municipal tenga conciencia y este motivado para servir con alegría a la gente, que cada educador de Antofagasta desarrolle al máximo sus capacidades enalteciendo su orgullo y se vea como un gran constructor de futuro, que todo el sistema municipal funcione con estricto apego a la ley y por tanto con el respeto a las personas, instituciones y la necesaria eficiencia, que la organización municipal permita a cada habitante participar o ser escuchado en aquellos temas públicos de su interés y finalmente, entronizar el valor que la mayor riqueza que el Estado puede entregar a sus ciudadanos es una excelente educación.
Marcos Simunovic P.
domingo, 15 de junio de 2008
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